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Integracion sensorial

Nuestros sentidos son las antenas con las que nos comunicamos con nuestro ambiente y entorno. Establecen la conexión de la persona con el mundo. Experimentamos con nuestros sentidos, que incluyen entre otros el tacto, el movimiento, la posición del cuerpo, la vista, el gusto, el oído y la influencia de la gravedad. La integración sensorial explica este proceso neurológico de la organización de las informaciones sensoriales, que recibimos de nuestro propio cuerpo y del entorno que nos rodea posibilitando emplear nuestro cuerpo de una forma efectiva en el ambiente. La integración de las informaciones sensoriales nos provee un fundamento crucial para funciones más complejas como el aprendizaje o la conducta.

Motivada para saber la interrelación entre el comportamientoel... [Más info]

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integración sensorial

Nuestros sentidos son las antenas con las que nos comunicamos con nuestro ambiente y entorno. Establecen la conexión de la persona con el mundo. Experimentamos con nuestros sentidos, que incluyen entre otros el tacto, el movimiento, la posición del cuerpo, la vista, el gusto, el oído y la influencia de la gravedad. La integración sensorial explica este proceso neurológico de la organización de las informaciones sensoriales, que recibimos de nuestro propio cuerpo y del entorno que nos rodea posibilitando emplear nuestro cuerpo de una forma efectiva en el ambiente. La integración de las informaciones sensoriales nos provee un fundamento crucial para funciones más complejas como el aprendizaje o la conducta.

Motivada para saber la interrelación entre el comportamiento y los procesos neuronales, especialmente entre el comportamiento, el procesamiento y la integración sensorial la doctora Jean Ayres entrelazó durante más de 30 años sus conocimientos de neurología y de Terapia Ocupacional fomentando así la teoría de la Integración Sensorial, y también procedimientos de análisis y enfoques de tratamientos basados en esta teoría.

En su libro “La integración sensorial y el niño” escribe Jean Ayres: “La integración sensorial es la ordenación de la sensaciones, para usarlas. Nuestros sentidos nos proporcionan informaciones sobre el estado físico de nuestro cuerpo y del ambiente que nos rodea. Las sensaciones fluyen en el cerebro, como ríos en un lago. Un “caudal perpetuo de mensajes” de percepciones sensoriales llega en cada momento a nuestro cerebro. Y no se trata sólo de los sentidos conocidos comunes como la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, sino también disponemos de un sentido (la propiocepción) que nos da la información sobre la posición de nuestro propio cuerpo, que es la base para que sepamos dónde se encuentra cada parte del cuerpo y cómo se mueve. Y otro sentido (el sistema vestibular) nos comunica la posición de la cabeza en relación con la gravedad y al movimiento acelerado o desacelerado.

Para que esta llegada de mensajes funcione de manera ordenada es necesario un proceso que se ocupa de esta estructuración. La Integración sensorial toma este papel y hace llegar las cartas a su destino y que además haya una respuesta adecuada que llamamos la “respuesta adaptativa”. Ahora, desde que el entorno o el propio cuerpo mandan un mensaje hasta que hay una reacción del destinario, hay varios pasos, donde pueden ocurrir problemas o dificultades. Nosotros en la Integración sensorial diferenciamos acciones como detectar, registrar, modular y discriminar las informaciones sensoriales para luego organizar y ejecutar una respuesta.

Cuando subimos a una canoa, recibimos informaciones de varios canales sensoriales. Nuestro sistema del tacto nos dice que el pie está en el fondo de la canoa. El sistema propioceptivo nos avisa de la posición de los músculos y de las articulaciones. Nuestro sistema vestibular nos indica que el centro de la gravedad no existe y que estamos en una superficie móvil y el sistema visual determina, que la canoa está bajo el desembarcadero.

Si la Integración Sensorial funciona bien, el procesamiento y la organización de estas informaciones funciona automáticamente y casi inconscientemente. No tenemos miedo cuando la canoa se mueve, porque confiamos en mantener el equilibrio. Sin saberlo hacemos adaptaciones y recuperamos el centro de gravedad. Podemos sentarnos, porque estimamos la distancia y el tamaño del asiento. Tenemos un buen sentido sobre dónde sentarnos y cuánto mover nuestro cuerpo para centrarnos en el asiento.

Para un niñ@ con una integración sensorial deficiente, montar en la canoa puede ser una experiencia desastrosa y/o estresante. Algunos podrían tener miedo, porque están incómodos con la sensación de movimiento. Otros podrían mostrarse seguros en exceso, temerarios, sin anticipar ni comprender qué puede pasar cuando se balancean sobre un objeto móvil. Podría ser que monten muy rápido en la canoa y la vuelquen, al tener una consciencia corporal pobre y poner todo su peso en un lado de la canoa.

La Integración Sensorial es un proceso muy amplio y no se trata de tenerla o no, porque nadie tiene una Integración Sensorial perfecta, sino que hay personas que la tienen dentro de los márgenes de la normalidad y de la comodidad, y otros que la tienen insuficiente generando situaciones si no estresantes, sí incómodas. Si el cerebro no hace un buen trabajo al integrar las sensaciones, esto interferirá con muchas otras cosas en la vida, debido a que se exigirá y empleará un esfuerzo mayor ante mayores dificultades cotidianas. Y por tanto, el éxito y la satisfacción personal disminuirán. Como consecuencia, las actividades de la vida diaria se convierten en retos a veces no superables o con tantos esfuerzos que limiten la capacidad de participación, ejecución y disfrute a nivel individual y especialmente en común.